Niños que interactúan con perros
Cada año, más de 800.000 personas en este país reciben atención médica por mordeduras de perro; al menos la mitad de estas víctimas son niños.
Los niños son especialmente vulnerables con los perros, sobre todo porque su saludo por defecto es rodearles el cuello con los brazos, agarrarles la cara, acariciarles la cabeza o inclinarse para besarles. Estos comportamientos, aunque bienintencionados, suelen ser peligrosamente problemáticos tanto para el niño como para el perro.
Otro factor de riesgo para los niños pequeños es que están a la "altura de la cara" de perros más grandes, lo que simplemente por su tamaño puede ponerles en peligro si se acercan a un perro de frente, con contacto visual directo o demasiado deprisa. Esta es otra razón para que los niños vayan despacio al acercarse a cualquier perro, conocido o desconocido.
Los adultos bienintencionados suelen enseñar a los niños a saludar a un perro nuevo tendiéndole la mano para que lo olisquee. Aunque con algunos perros está bien, muchos lo consideran una intrusión o una amenaza, y pueden reaccionar con un chasquido o un mordisco.
Estas son algunas medidas sencillas que puede tomar para garantizar la seguridad de las interacciones entre niños y perros:
- Pregunte al dueño del perro antes de acercarse a él o de que un niño le tienda la mano para saludarle.
- Supervise siempre a los niños cuando interactúen con perros.
- Enseñar a los niños cómo saludar e interactuar correctamente con un perro.
- Nunca permita que los niños griten o corran hacia o desde un perro. Esto puede causar la percepción errónea de que el niño está herido o es una presa, lo que puede desencadenar el instinto de persecución del perro.
Tener en cuenta estos consejos puede garantizar una relación feliz entre usted y su perro y ayudar a que los malentendidos y los contratiempos se reduzcan al mínimo.